Iniciamos el mes de julio, mes de resistencia y orgullo

¡Y lo celebramos con música!

La música es espacio de resistencia, muchas luchas han tenido su resguardo entre las letras y los acordes que nos llevan a cuestionar nuestros espacios sociales y personales. Por eso, en el mes del orgullo recordamos un par de temas que nos hace replantear nuestra visión.

Primeramente, nos vamos al lado más personal. “Hoy me siento bien” de Kerdux nos confronta con el tema de las emociones. Como nos comentó Fer Lizano en agosto del 2017 cuando estrenaban este video: “El replantear el derecho a la tristeza a la alegría en una sociedad donde los sentimientos casi no cuentan”.

Otro tema que cuestiona de forma muy directa los temores dentro del mismo hogar y en la sociedad es el recién estrenado tema “Miedito” por parte de Achará.

Por su parte el queer punk de MalaLeche que justo tuvo su debut este sábado nos recalca que en el privilegio no hay dolor.

Mientras que “Marcos” -el más reciente tema de Rap que incorpora a varios artistas de la escena local, nos relata la historia de un joven que afronta el difícil proceso de aceptarse como persona sexualmente diversa dentro una sociedad homofóbica, y que al mismo tiempo teme el rechazo de su núcleo familiar.

Este mes en tan solo un paso para la visualización de tantas situaciones que aún siguen sucediendo en nuestro país y alrededor del mundo para diversas comunidades. Lo que nos queda es seguir luchando por una sociedad libre de discriminación.

Por si no sabías la historia detrás del mes del orgullo, te la cuento acá.

Nada de orgullo para unos cuantos de nosotros sin libertad para todo el mundo.

La santa de Christopher Street

Marsha P. Johnson nació el 27 de junio de 1947 bajo el nombre de Malcom Michaels Jr. A mediados de la década de los sesenta se mudó de New Jersey a Manhattan, New York; donde se convertiría en una conocida transformista y activista por los movimientos a favor de los derechos de la población LGBTI.

En 1970, Marsha fundó, junto con Sylvia Rivera, el STAR: Street Transvestite Action Revolutionaries, un grupo pro ayuda para personas gay, trans y travestis en situación de indigencia. La organización luchó también por la inclusión de las personas trans dentro del espectro de los derechos gay.

Marsha fue admirada y venerada por la comunidad LGBTI neoyorkina de la época, que veía en ella a uno de sus grandes pilares. Johnson rebozaba vida y personalidad. Cuando le preguntaban a que se debía la “P” en su nombre, respondía con la frase “pay it no mind” (que no te importe) en referencia a los frecuentes cuestionamientos acerca de su género.

El cuerpo de Marsha fue encontrado flotando en las aguas del río Hudson el 6 de julio de 1992. La policía dictó que la muerte fue por suicidio. Indignados, los simpatizantes y amigos de Marsha rechazaron la hipótesis. Ellos afirman que Marsha fue acosada cerca del lugar donde se encontró su cuerpo. En noviembre del 2012 el departamento de policía de Nueva York reabrió el caso como investigación por homicidio, gracias a la presión de la activista trans Mariah Lopez.

Solamente diez días antes de su muerte, Johnson dio una extensa entrevista frente a cámara, núcleo del documental del 2012 "Pay it No Mind: The Life and Times of Marsha P. Johnson" (disponible en inglés en YouTube). En el filme podemos ver testimonios de algunos de sus amigos más cercanos, quienes la recuerdan como una santidad, un ser profundamente espiritual que asistía a cuanta iglesia y templo hubiese, que entregaba sus pocas posesiones para ayudar a otros en las calles y hacía ofrendas a los espíritus de las aguas que rodean a la isla de Manhattan.

Reina, activista veterana, y sobreviviente. Sin hogar fijo, sus amistades la ayudaban a salir adelante. La vida en la gran manzana era dura, mas ella se ganaba el cariño y respeto de propios y extraños. Cuenta su amigo y activista pro Derechos Humanos Randolfe Wicker que en una ocasión Marsha gastó sus últimos diez dólares en flores. “¿Qué has hecho?”, la espetó. “No te preocupes, con la corona de flores que haré voy a ganar mucho más de diez dólares”. Y así fue. Marsha solía poner tocados de flores sobre su cabeza.

Los disturbios de Stonewall Inn

Johnson se ganó su espacio en la historia como uno de los personajes más representativos de los disturbios de Stonewall Inn.

Hace solo cuatro décadas, las redadas policiales en locales gay eran comunes, ya que era ilegal que bailaran entre ellos y que se les sirviera alcohol. Se encendían las luces de los establecimientos y los clientes eran puestos en fila para ser identificados. Aquellos sin identificación o vestidos transformista eran arrestados. A las mujeres se les requería vestir tres piezas de ropa “femenina”, de otro modo podían quedar bajo arresto. Los administradores y empleados de los bares normalmente eran detenidos también.

La calle Christopher Street de Greenwich Village, en el bajo Manhattan, era el punto de reunión para la comunidad sexualmente diversa. Ese 28 de Junio de 1969 los clientes del Stonewall, cansados del constante acoso promovido por el gobierno de la ciudad, decidieron contraatacar.

Al ser la 1:20 de la madrugada, ocho oficiales de la policía llegaron al Stonewall Inn. Aproximadamente 200 personas se encontraban en el bar esa noche. Pero la redada no salió como de costumbre. Los que allí estaban se negaron a cooperar. La policía acordó entonces arrestarlos a todos.

El miedo dio paso a la indignación y esta alimentó la furia. En cuestión de minutos, unas 150 personas se habían congregado afuera. Una mujer que era esposada y escoltada opuso resistencia. En respuesta, fue golpeada en la cabeza con una macana, levantada del suelo con violencia y lanzada dentro del vagón policial. Se dice que Marsha tiró el primer objeto hacia los policías: una copita medidora. Esto le adquirió el mote cariñoso de Marsha “shotglass” Johnson.

En cuestión de minutos, monedas y botellas de cerveza volaban hacia los oficiales. Después ladrillos. Para este punto, los protestantes sobrepasaban en número a los policías por aproximadamente 600 personas. Diez policías tuvieron que atrincherarse dentro del Stonewall Inn, y los proyectiles comenzaron a ser dirigidos hacia el bar.

Finalmente, llegó la Fuerza Táctica del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York a liberar a sus oficiales atrapados. Para las cuatro de la madrugada las calles habían vuelto a la calma. Trece personas fueron arrestadas. Algunos de los manifestantes tuvieron que ser hospitalizados, y varios oficiales de la policía salieron lastimados. Casi todo dentro del Stonewall Inn fue destruido.

La noticia de los disturbios se esparció como pólvora en la Greenwich Village, y a la noche siguiente estallaron nuevamente los levantamientos. Miles de personas se congregaron en los alrededores del Stonewall hasta llegar a alcanzar algunas calles adyacentes. La policía se presentó nuevamente, esta vez más de cien oficiales, y la batalla continuó hasta bien entrada la madrugada.

El miércoles de esa semana, más de mil manifestantes se volvieron a reunir. Las explosivas batallas callejeras dejaron saqueos, heridos en ambos bandos y varias personas arrestadas. La revolución comenzaba a tejerse.

Nace un movimiento
Por primera vez en la historia, un grupo de personas sexualmente diversas se rehusó a aceptar el status quo de opresión bajo el que vivían. El Stonewall Inn y la rebelión que allí se dio marcan el icónico momento cuando se desencadenó la cruzada, cuesta arriba, hacia la lucha por los derechos de la comunidad LGBTI. Los eventos abrieron camino para que futuras generaciones rechazaran ser tratadas como ciudadanos de segunda clase, exigiendo igualdad tanto a los ojos del gobierno como de la sociedad en general.

Hasta el día de hoy, la comunidad LGBTI mundial conmemora esta fecha histórica llevando a cabo las Marchas del Orgullo en el mes de junio. Nos ayudan a reconocer hasta donde hemos llegado, así como a aquellos que aún sufren represión y violencia a causa de su orientación sexual y de género.

Nos recuerdan también que aún queda un largo camino por recorrer. Muchos de nuestros pares no tienen derecho a conmemorar. En Turquía la marcha fue reprimida. En Rusia, se aprobaron odiosas leyes de discriminación. En más de diez países se condena la homosexualidad con pena de muerte, y en otros tantos las leyes son severas con penas que van desde cadena perpetua hasta linchamientos y mutilaciones genitales.

Que el recuerdo del espíritu generoso, rebelde y audaz de Marsha nos inspire a seguir juntando fuerzas y hacernos ver y valer. A seguir luchando por la causa y por nuestros derechos humanos. Tu libertad comienza donde termina la mía.

“I’m coming out I want the world to know
I got to let it show
There’s a new me coming out
And I just had to live
And I wanna give
I’m completely positive…”